29 de abril de 2005

Conferencia del astronauta Pedro Duque en Palencia

Ayer dio Pedro Duque una conferencia por Palencia. Hablaba de la Agencia Espacial Europea y de su viaje a la Estación Espacial Internacional. 
De niño soñaba con viajes espaciales. Ahora sueño con exploraciones integrales. En el fondo tengo la misma inquietud, solo que ahora soy más ambicioso. Pedro Duque sabe mucho de explorar el espacio, de buscar en los limites del ambito fisico. Es genial, me uno a esta aventura. ¿Y que hay del ambito mental? ¿Y el ambito espiritual?
Yo he elegido mi busqueda, más ambiciosa, dentro de todos los campos del Kosmos, que estan formados por la fisiosfera (Cosmos material), la biosfera (campo de la vida), noosfera (campo mental y cultural), y la teosfera (esfera espiritual).
Quiero saber de todo, quiero comprender como evoluciona el universo, quiero saber como surgio la vida, deseo saber como interactuan las distintas culturas humanas, quiero intuir lo divino que hay en todos los seres.
Busco experimentar el universo, deseo sentir la vida correr dentro de mi, poder comunicarme libremente, escuchar el sonido del espiritu. Y me encanta que compartamos entre nosotros este conocimiento y estas experiencias.
¿Es o no es esta exploración más ambiciosa que la de Pedro Duque?

28 de abril de 2005

¿Cuantos sentidos tiene la vida?

¿Cuantos sentidos tiene la vida?. Esta es una pregunta que hace Helder en su blog, habla de que cada persona tiene su forma de entender el sentido de la vida. Unos tienen un sentido materialista, otros religioso en base a un Dios personal, otros espiritual, etc ... Concluye que el sentido de la vida tiene algo de todas las visiones. Yo pienso y siento algo asi. 
El Kosmos, formado por lo material, lo biologico, lo mental y espiritual evolucionan, creando sentido en este proceso. Las personas percibimos este sentido en cualquier parte. Un materialista nos señala unos tipos de sentidos, el mental otros, el espiritual otros.
Al final, el SENTIDO con mayusculas, es como el ecosistema de sentidos parciales que integra. Todas las personas, experiencias, ideas, blogs, sentidos, ... todo da sentido al SENTIDO.
Mas, no caigamos en el error de relativizarlo todo, y decir que todos las visiones de las personas tienen el mismo valor. Pienso y siento internamente que no todo es igualmente integrador. Los sentidos de la vida más fundamentalistas y que niegan otros sentidos, son menos valiosos. Los sentidos más integradores y que aceptan a otros, son más interesantes y constructivos.

Quien no sueña pierde el sentido de la vida

Un grupito de amigos hemos creamos hace unos meses un taller de sueños, para compartir nuestros proyectos e inquietudes vitales. En este tiempo ha nacido entre nosotros un mágico espacio de sinceridad, integridad y profundidad.
El universo conspira imaginativamente para que nuestros sueños se cumplan. Hemos dado el primer paso creando el entorno propicio, tanto en nuestras vidas individuales, como en nuestro grupito.
En el taller, la única norma es que no hay normas, y uno de nuestros objetivos es "quitar el sobre a sobrevivir".
Vemos que los sueños son una actitud vital fundamental, que guía todos nuestros actos hacia los objetivos.
El sueños es creativo, y es el motor que nos transforma. Nos dota de libertad y grandeza, y nos permite mantenernos en movimiento, siempre guiados por la mágia. Todos los sueños son validos, ya sean grandiosos, o más pequeños.
Es fácil perder la capacidad de soñar, sin darnos cuenta, y dejarnos arrastrar por las vicisitudes de la vida. Hay que superar muchos de los limites a soñar que nos imponemos nosotros mismos y la sociedad.

Otra movida de teatro con Alternation

Ayer veintimuchos duendes, unos de blanco, otros de negro, gozamos en una de las islas del río Carrión a su paso por Palencia.
Este año, los que estamos en el taller de teatro de la Universidad Popular de Palencia, estamos haciendo una obra de calle todos los meses, bajo el titulo genérico de "Alternation". Hemos hecho de momias de papel por el centro de Palencia, estáticos en la biblioteca, de emigrantes sobre railes , de mimos, de payasos en el hospital, y ahora de duendes por el río. 
Los duendes no sabemos mucho de humanos, vivimos en nuestro mundo de sueños, que es más real. Unos vestimos de blanco, y otros de negro. A veces alguno viste de gris, aunque ayer no recuerdo a ningún duende gris. Los blancos somos más pacíficos y bondadosos, mientras que los negros son más guerreros e irresponsables. Mas somos muy amigos, pues sabemos que no podemos vivir los unos sin los otros.
No recuerdo bien de donde llegamos. Todos ansiosos de explorar nuevos territorios nos abalanzamos sobre la isla, y dejamos nuestros báculos en el suelo. Miramos el agua, saltamos de islote en islote, nos mojamos, nos restregamos sobre el suelo, abrazamos a los arboles, sentimos la caricia del viento, respiramos, ... Luego unos empezarón a construir un puente, otros un columpio, otros hicierón un fuego, otros nos dedicamos ha hacer la espiral mágica de piedras.
Los duendes sabemos que la magia del Universo evoluciona como una espiral, y aunque parecemos tontos por venerar a una espiral, realmente sabemos que es un símbolo de la transformación continua de todos los seres, tanto duendes, como hombres. No me parece tontería hacer y venerar a una espiral.
Luego, un silbido lejano proveniente de alguna otra dimensión, nos despertó el ansia de unir nuestras almas y crear el ritmo único y diverso de los duendes. Los sonidos que cada uno creábamos, vibraban en todo nuestro ser interno, y nos introducía en trances cada vez mas reales. Algunos empezamos a bailar, a movernos al ritmo del sentir de los duendes. Todo era mágico, y a la vez autentico. Es el juego de los duendes, el juego de gozar de la vida, lo inico que creemos verdaderamente importante.
Mas los duendes no paramos mucho en un mismo sitio, y antes de irnos, algunos decidierón chapotear por el río y sumergir su cuerpo en el liquido elemento, para renacidos seguir buscando y encontrando su esencia. Otros simplemente nos mojamos, cogimos nuestro báculo y cruzamos el puente temporal en dirección a otro espacio desconocido.

26 de abril de 2005

El ciclo de los hábitos y el cambio de los hábitos

Ojeaba el otro día algo sobre el cambio de hábitos y el ciclo de los hábitos, solo mire un gráfico, y me quede con esta idea: Cuando tratamos de cambiar un habito, es fundamental saber que el caer es una parte natural del ciclo del habito. La clave esta en saber esto, y no culparnos por ello, sino volver a iniciar otra acción alternativa para seguir relajando el habito. 
La historia comenzó cuando unas amigas hablaban del habito de fumar. Algunas habían dejado de fumar, y el viejo habito estaba llamando a la puerta, y la tentación por fumar era muy alta. También yo me planteaba temas de mi "apego" al ordenador de estos últimos días, un habito fuerte que me engancha y no me suelta.
El ciclo del habito empieza cuando me doy cuenta de que hay un habito que me limita en mi crecimiento personal. Decido limar ese habito, trabajar para irle soltando. Cambiar el habito de toda mi vida no es fácil, y pienso que mi labor es más bien el de relajarle, y conseguir que al menos no me domine y me quite la libertad personal que busco tener.
Tomo un plan de acción, y lo sigo. Consigo resultados, gano algo, y a la vez me aparecen otros síntomas de ansiedad o lo que sea. El viejo habito protesta, no quiere irse. Un buen trabajo es observar esos síntomas, por ejemplo en las sensaciones cuerpo, donde resulta más fácil ver la parte física del síntoma. Si consigo observar con cierto desapego, con cierta ecuanimidad, mejor todavía.
En un momento determinado, la fuerza del habito es tan fuerte, que simplemente vuelvo a él. No pasa nada, es parte natural de nuestra naturaleza, los hábitos son eso, hábitos de vida, y lo normal es seguirlos.
También se que los hábitos se transcienden, este es uno de los grandes secretos de la evolución personal. Los hábitos duran un tiempo, y luego otros hábitos les suplantan. Si soy buen gestores de mi cambio personal, conseguiré ir transformando hábitos que me limitan por hábitos que no me esclavizan.
Entonces, el habito me tira con fuerza, y vuelvo a el. Observo el proceso, observo mi cuerpo, y sonrío comprendiendo. No pierdo la paz, no me autoflagelo, no me culpo. Sonrío sabiendo que mi vida es cambio, que los hábitos vienen y van, que esta es mi naturaleza en este momento, y que sigo adelante. En el proceso anterior, en el que tome un plan de acción y lo seguí, aprendí muchas cosas. Ese es mi tesoro.
Aparentemente he vuelto al habito, más muchas cosas han cambiado dentro de mi, tengo una experiencia fuera del habito, un viaje por otro lado. Puedo plantearme otro plan de acción, distinto o igual, y volver a probar a limar el habito, volver a jugar con él ... volver a aprender.
Salir de hábitos autolimitantes no es algo rápido, es un proceso lento, en el que lo importante es que sea paciente y constante. La vida me ayuda, si yo no pongo demasiadas trabas a ella.

Los cuentacuentos soñadores del Blues en Palencia

Todos los lunes voy al cuentacuentos soñador que hacen Olga, Ana y Nuria en el bar Blues de Palencia. Son cuentos mágicos y que a mi me inspiran por dentro mogollón. Son auténticos cuentos iniciaticos. Me gustaría que los hubierais escuchado. Resumirlos aquí me parece un medio pecado, pues no pueden transmitir lo que transmiten al ser contados. 
Nuria contaba un cuento sobre una exploradora, viajera y etnologa. Un día va a un poblado del que nadie sabia nada, y desea estudiar a sus gentes como buena etnologa. La gente es muda, más gracias a un sabio descubre que no hay tanto que descubrir, no son tan diferentes a los demás seres humanos, sonríen igual, tienen sed como todos los hombres, ... Este cuento es otro canto a la unidad en la diversidad de los hombres. Somos muy diferentes todos unos de otros, y a la vez tan iguales.
Ana contaba la historia de su pueblo, un pueblo de mercados y bullicio. Los domingos descansaban, hasta un domingo en que llego un músico y empezó a cantar a la vida, al amor, a la magia, a los sueños, al sentido, ... La gente del pueblo los primeros domingos escuchaba feliz, luego pensaron que siempre cantaba con el mismo estilo y empezaron a faltar. Pocos meses después nadie le escuchaba. Ana le pregunto ¿Porque sigues cantando para nadie? ¿Porque no cantas otra cosa que guste?
No, respondió, yo canto lo que creo que debe ser cantado, lo que os inspire a bailar, el asunto es que os quedáis en las canciones, en la forma, y no os decidís a bailar ...
Cierto, muy cierto ... yo siento esto mismo, en muchas fases de mi vida he leído, he filosofado, he entendido con mi mente muchas cosas. Y a pesar de todo, no me he puesto en acción. Pienso que mi vida es para VIVIRLA, para GOZARLA aquí y ahora, y no tanto para filosofar sobre como vivirla ... La filosofía me ayuda, el pensar me ayuda, el leer me ayuda, el escuchar los cuentos me ayuda, ... son invitaciones, ... están invitandonos a VIVIR, ... y si me quedo en las palabras, en la invitación, he hecho la mitad del trayecto, más no el trayecto entero que es el introducir los sueños y la magia a mi vida.
Los cuentos de estas 3 pueden parecerme los mismos todos los lunes ... si, parecen los mismo un día y otro, mas realmente son una música que no acabo de interiorizar en mi vida ... por eso siguen contandolos.
Olga contaba la historia de una persona con la que se cruzaba siempre en su barrio, y que un día decidió conocer. "Siempre me cruzo contigo, y no se nada de tu vida, ni de tu evolución personal en estos años en que te veo pasear al perro" ... Al final, el desconocido-conocido acaba siendo otro buscador en el camino de transformar vida. Tras largas conversaciones deciden irse a ver a un ermitaño sabio para que les da herramientas para transformar su vida, para salir de sus contradicciones, ...
El resto del cuento que lo cuente Olga, pues es de alguna manera su vida. Y también la mia. Por eso, mientras escuchaba su cuento, sentía como mi interior se reconfortaba, se removía, encontraba sentido, resolvía dudas, ... como si el mismo cuento fuera una metáfora de mi vida, mi propio camino en forma de cuento. Su cuento simbolizaba muchas cosas, y siento que mandaban un mensaje a mi subconsciente, para que trabajara mas allá de lo racional ...
Gracias amigas, por vuestro regalo material en forma de cuento, y por vuestro regalo interno en forma de inspiración transformativa.

25 de abril de 2005

Los cereales integrales y la civilización integral

Las semillas y las civilizaciones necesitan inteligencia, energía y cohesión para poder sobrevivir y desarrollarse. El cereal integral porta estos 3 elementos en el germen, en el grano blanco y la envoltura, mientras que las civilizaciones los llevan en su creatividad, en su tecnología, y en su ética. ¿Nuestra civilización actual es suficientemente integral para seguir subsistiendo y evolucionando? ¿Que nos falta?

La anatomía vegetal afirma que las semillas de cereal están formadas principalmente por tres partes; el germen que porta la información genética y hace que la planta brote, el grano blanco de almidón que da energía para el desarrollo del pequeño vegetal, y las envolturas o salvados que protegen al grano. Los agricultores aseguran que si separamos estas tres partes, la semilla sera estéril.

Los nutricionistas modernos piensan que al alimentamos solo del grano blanco, como acostumbramos a hacer actualmente en la cultura occidental, estamos perdiendo gran cantidad de las proteínas, las enzimas, la fibra y la vitalidad que aporta la semilla.

Estos tres elementos constitutivos de la semilla son como los tres mosqueteros, donde su frase típica - todos para uno y uno para todos - cobra especial sentido. Podríamos simbolizar que estas tres partes son para la semilla la inteligencia (el germen), la energía (el grano de almidón), y la cohesión (la envoltura).

La filosofía integral tiene como una de sus funciones la de asociar ideas como la anterior con otros aspectos de la existencia humana.

Por ejemplo, podríamos decir que una civilización integral necesita una inteligencia y creatividad que la guie, una energía y tecnología que la alimente, y una cohesión cultural y ética que la estabilice.

En nuestra civilización global actual, tenemos muchos medios y capacidad tecnológica (el grano de almidón). Y poseemos por contra menos personas creativas, sabias y con sentido (el germen), y aún mucho menos de una ética y una cultura cohesionada (la envoltura). ¿Sera cierto eso que dicen que de lo que se come se cría?.

La Civilización Romana se desintegro por fragmentaciones similares a las nuestras. ¿Podremos nosotros recomponer a tiempo nuestra civilización dotandola de sabiduría y unión?

La Secta del Opus Dei y una espiritualidad más autentica

Hace un rato, me presentaba en la pagina de opuslibros, que la lleva peña como yo que dejaron el Opus Dei. Escribía lo siguiente:

... Y hace más de 10 años me fui ...

Hola a todos, esto es lo primero que escribo en esta web. Conozco la iniciativa desde hace un año mas o menos, aunque no he leído mucho. Me gustan los recursos para seguir adelante de la pagina antigua, y los consejos a los que se querían ir.

Mi experiencia en la Obra fue típica, a los 15 años fui por un centro de agregados a jugar los sábados y estudiar, sobre los 16 en el santuario de Torreciudad me comieron la cabeza y me hice de la obra. Si, inventaron mi vocación de agregado, y me lo trague. Me sentí obligado moralmente a responder a la llamada. Recuerdo el asombro que sentí cuando me llevaron al cuarto de baño y me enseñarón la caja con los cilicios y disciplinas. Y cuando me dijerón que no podía ir al cine ...

Durante unos años desarrolle vida de “familia” con el Opus Dei, sin pena ni gloria, con dificultades para hacer apostolado ... pues eso de influir en los demás no era lo mio, y además, como luego he descubierto, mi tipo de personalidad es más bien independiente y tendente a cierto aislamiento. Y en el Opus las cosas iban por otro lado. Empezando la universidad, mi “fidelidad” bajo, y gracias a sentirme muy agusto en la carrera con los compañeros de forestales, me pude hacer la idea de dejarlo. No me fue nada fácil decidirme, y al final un director nuevo me ayudo a tomar la decisión, diciendome que mejor me fuera, en vez de estar “jodiendo” a la Obra.

Los años han pasado, y varias revoluciones han pasado por mi vida. Se que el Opus fue una etapa importante en mi vida, que me permitió aprender algunas cosas, y probar un camino que no llevaba a ninguna parte. Eso me da tablas para saber seleccionar bien las asociaciones y grupos espirituales donde me meto actualmente, se captar cuales valen y cuales tienen componentes sectarios y fundamentalistas.

Voy por partes, tras dejar el Opus, viví unos años de joven normal, viviendo la vida normal, viajando, estudiando fuera, gozando de las fiestas, tratando de ligar, buscando trabajo, ... etc. Me sentía con energía y libertad.

Unos años después, la vida no me sonreía tanto, veía que la vida era difícil, empece a ver debilidades de mi carácter y a sentir angustias sentimentales. Era libre de estructuras sectarias, más no era libre de mi mismo.

La vida da muchas vueltas, y tras la crisis, "santa crisis", empece mi camino de desarrollo personal. Quería mejorar como persona, liberarme de mis esclavitudes, ser feliz, ser autentico ... En algunos aspectos no se diferenciaba mucho a la inquietud en el Opus Dei por ser santo, más ahora era yo el único que decidía como hacerlo, y donde buscar para desarrollarme.

Explore por aquí y por allá, en libros y en cursos, y poco a poco he desarrollado mi propia practica integral para ir transformando mi vida. Es curioso, en muchos aspectos siento que ahora tengo más vida interior que cuando estaba en el Opus. Mi vida interior, personal, libre, para liberarme y transformarme.

Me encanta fluir por la vida aprendiendo de todo, me encanta meditar sintiendo mis sensaciones corporales y dejar que la ecuanimidad natural me vaya limpiando de condicionamientos mentales, me encanta caminar por el Camino de Santiago, charlar con la gente, aceptar todos los caminos vitales posibles, sentir la hermandad de los hombres, sentir el alma grupal de seres libres que viven autónomos y a la vez unidos.

No se si soy muy claro, no es fácil resumir media vida en unas frases. Lo que más quiero resaltar es que en el Opus Dei es difícil tener una autentica vida interior, la estructuración de las normas de piedad, la excesiva mentalización de las oraciones, la ausencia de otros referentes, ... hace que la espiritualidad opusiana sea mínima realmente. Mentalidad devocional, sin mayor profundidad.

Libre de esas ataduras, pude desarrollar otra espiritualidad personal, experimentar en el marco de mi propia conciencia, y buscar el ¿quien soy yo? ...

Y vale la pena, vale la pena aprender a vivir, con todo el cuerpo, con todas las emociones, con toda la mente, con todo el alma y con todo el espíritu. A mi me valió mucho. Gracias Opus Dei por enseñarme el camino equivocado, el camino fundamentalista, el camino poco integral. Siento que aprendo más del error que del acierto, que ahora mi vida es un ensayo continuo de como vivir y buscar. Soy simplemente un buscador/encontrador. Busco y encuentro. Y la vida, la autentica vida es para mi más rica que lo que nos enseña el Opus y la vida occidental típica.

El Opus busca una transcendencia sin tener los pies en la tierra, olvidandose del cuerpo y de la libertad personal.

El mundo occidental busca tener los pies muy en la tierra, aprovechando todos los frutos de la tierra, dominando el mundo, y olvidandose del sentido, de la ética, y del verdadero valor profundo de cada ser humano.

Dos caminos parciales, y como Siddharta (de Hermann Hesse), he probado los dos caminos, y veo que los dos son limitados, pues cada uno se olvida de algo.

Ahora elijo lo integral, lo completo, lo transcendente y lo encarnado, Dios y el Diablo, el cielo y la tierra. Todo unido, mas allá de la dualidad del Opus frente al mundo.

Reflexiones sobre como vivir la vida

Hoy he estado charlando con mi amigo Jose Manuel sobre como vivir la vida. Últimamente filosofamos mucho, o más bien hablamos de como cada uno vamos aprendiendo, y comprendiendo los secretos de la Vida.

Vemos que durante toda nuestra vida nos hemos ido desarrollando, tanto en lo físico, como en lo emocional, mental y espiritual. Que se avanza despacio, mas se avanza siempre. Que ahora la mente nos domina más, que al cuerpo lo tenemos algo marginado. Que queremos hacer dos trabajos de desarrollo personal, el hermanar el cuerpo y la mente por un lado, y transcender después a esta mente-cuerpo para experimentar nuestro verdadero Ser.

Soñamos con vivir centrados en el aspecto más autentico de nuestro Ser, y desde allí gozar de una mente y un cuerpo libres y gozosos.

Vemos que la vida se desarrolla como una espiral. Vamos cambiando hábitos antiguos por otros nuevos, y lo hacemos despacio, errando y aprendiendo de ello evitando la culpa. Hoy puedo vivir más libre y con más autenticidad, y mañana, por lo que sea, sentirme atrapado por las circunstancias. Observo, sonrio y aprendo. Lo se, no es fácil, ... más ¿Cual es nuestro planteamiento erroneo?

Pienso que la actitud con la que me enfrento para vivir la vida es la clave. Si voy buscando cambiar, y no acepto los errores, me perjudico a mi mismo. Si sueño con desarrollarme, sin agobios, probando y relajando hábitos, fallando y observando que es lo que paso, sonriendo ante la adversidad o no, más siempre activo y jugando, ... la cosa es muy diferente.

La religión tradicional nos ha traído la culpa y la obsesión por cambiar. Y eso nos hace daño.

Me encanta ver a los niños de un año aprendiendo a andar y a hablar. No se preocupan de los errores, de las caídas, solo se preocupan de probar una y otra vez, ... como si jugarán, como si dejaran que su naturaleza se desarrollara, como si siguieran un instinto interior a crecer y alcanzar su máximo potencial.

Veo, siento, escucho dentro de mi, que somos como semillas germinadas que pueden seguir creciendo toda la vida hasta ser arboles gigantescos ...

Yo no pienso pararme, pienso actualizar el árbol gigantesco que ya soy dentro de mi semilla.

Una secta y la espiritualidad más autentica

A modo de presentación en la pagina de opuslibros, de peña como yo que dejarón el
Opus Dei, escribia lo siguiente:
<< ... Y hace más de 10 años me fui.
Hola a todos, esto es lo primero que escribo en esta web. Conozco la iniciativa desde hace un año mas o menos, aunque no he leído mucho. Me gustan los recursos para seguir adelante de la pagina antigua, y los consejos a los que se querían ir.
Mi experiencia en la Obra fue típica, a los 15 años fui por un centro de agregados a jugar los sábados y estudiar, sobre los 16 en el santuario de Torreciudad me comieron la cabeza y me hice de la obra. Si, inventaron mi vocación de agregado, y me lo trague. Me sentí “obligado” a responder a la llamada. Recuerdo el asombro que sentí cuando me llevaron al cuarto de baño y me enseñarón la caja con los cilicios y disciplinas. Y cuando me dijerón que no podía ir al cine ...
Durante unos años desarrolle vida de “familia” con el Opus Dei, sin pena ni gloria, con dificultades para hacer apostolado ... pues eso de influir en los demás no era lo mio, y además, como luego he descubierto, mi tipo de personalidad es más bien independiente y tendente a cierto aislamiento. Y en el Opus las cosas iban por otro lado. Empezando la universidad, mi “fidelidad” bajo, y gracias a sentirme muy agusto en la carrera con los compañeros de forestales, me pude hacer la idea de dejarlo. No me fue nada fácil decidirme, y al final un director nuevo me ayudo a tomar la decisión, diciendome que mejor me fuera, en vez de estar “jodiendo” a la Obra.
Los años han pasado, y varias revoluciones han pasado por mi vida. Se que el Opus fue una etapa importante en mi vida, que me permitió aprender algunas cosas, y probar un camino que no llevaba a ninguna parte. Eso me da tablas para saber seleccionar bien las asociaciones y grupos espirituales donde me meto actualmente, se captar cuales valen y cuales tienen componentes sectarios y fundamentalistas.
Voy por partes, tras dejar el Opus, viví unos años de joven normal, viviendo la vida normal, viajando, estudiando fuera, gozando de las fiestas, tratando de ligar, buscando trabajo, ... etc. Me sentía con energía y libertad.
Unos años después, la vida no me sonreía tanto, veía que la vida era difícil, empece a ver debilidades de mi carácter y a sentir angustias sentimentales. Era libre de estructuras sectarias, más no era libre de mi mismo.
La vida da muchas vueltas, y tras la crisis, santa crisis, empece mi camino de desarrollo personal. Quería mejorar como persona, liberarme de mis esclavitudes, ser feliz, ser autentico ... En algunos aspectos no se diferenciaba mucho a la inquietud en el Opus Dei por ser santo, más ahora era yo el único que decidía como hacerlo, y donde buscar para desarrollarme.
Explore por aquí y por allá, en libros y en cursos, y poco a poco he desarrollado mi propia practica integral para ir transformando mi vida. Es curioso, en muchos aspectos siento que ahora tengo más vida interior que cuando estaba en el Opus. Mi vida interior, personal, libre, para liberarme y transformarme.
Me encanta fluir por la vida aprendiendo de todo, me encanta meditar sintiendo mis sensaciones corporales y dejar que la ecuanimidad natural me vaya limpiando de condicionamientos mentales, me encanta caminar por el Camino de Santiago, charlar con la gente, aceptar todos los caminos vitales posibles, sentir la hermandad de los hombres, sentir el alma grupal de seres libres que viven autónomos y a la vez unidos.
No se si soy muy claro, no es fácil resumir media vida en unas frases. Lo que más quiero resaltar es que en el Opus Dei es difícil tener una autentica vida interior, la estructuración de las normas de piedad, la excesiva mentalización de las oraciones, la ausencia de otros referentes, ... hace que la espiritualidad opusiana sea mínima realmente. Mentalidad devocional, sin mayor profundidad.
Libre de esas ataduras, pude desarrollar otra espiritualidad personal, experimentar en el marco de mi propia conciencia, y buscar el ¿quien soy yo? ...
Y vale la pena, vale la pena aprender a vivir, con todo el cuerpo, con todas las emociones, con toda la mente, con todo el alma y con todo el espíritu. A mi me valió mucho. Gracias Opus Dei por enseñarme el camino equivocado, el camino fundamentalista, el camino poco integral. Siento que aprendo más del error que del acierto, que ahora mi vida es un ensayo continuo de como vivir y buscar. Soy simplemente un buscador/encontrador. Busco y encuentro. Y la vida, la autentica vida es para mi más rica que lo que nos enseña el Opus y la vida occidental típica.
El Opus busca una transcendencia sin tener los pies en la tierra, olvidandose del cuerpo y de la libertad personal.
El mundo occidental busca tener los pies muy en la tierra, aprovechando todos los frutos de la tierra, dominando el mundo, y olvidandose del sentido, de la ética, y del verdadero valor profundo de cada ser humano.
Dos caminos parciales, y como Siddharta (de Hermann Hesse), he probado los dos caminos, y veo que los dos son limitados, pues cada uno se olvida de algo.
Ahora elijo lo integral, lo completo, lo transcendente y lo encarnado, Dios y el Diablo, el cielo y la tierra. Todo unido, mas allá de la dualidad del Opus frente al mundo.
Jodo, que rollete me a salido.
Saludos y hasta otro día. >>