Ignacio Gallego de Lerma Rojo - Experiencias integradoras — Viejo blog ahora adscrito al Proyecto InterSer
29 de abril de 2005
Conferencia del astronauta Pedro Duque en Palencia
28 de abril de 2005
¿Cuantos sentidos tiene la vida?
Quien no sueña pierde el sentido de la vida
Otra movida de teatro con Alternation
Este año, los que estamos en el taller de teatro de la Universidad Popular de Palencia, estamos haciendo una obra de calle todos los meses, bajo el titulo genérico de "Alternation". Hemos hecho de momias de papel por el centro de Palencia, estáticos en la biblioteca, de emigrantes sobre railes , de mimos, de payasos en el hospital, y ahora de duendes por el río.
26 de abril de 2005
El ciclo de los hábitos y el cambio de los hábitos
Los cuentacuentos soñadores del Blues en Palencia
25 de abril de 2005
Los cereales integrales y la civilización integral
Las semillas y las civilizaciones necesitan inteligencia, energía y cohesión para poder sobrevivir y desarrollarse. El cereal integral porta estos 3 elementos en el germen, en el grano blanco y la envoltura, mientras que las civilizaciones los llevan en su creatividad, en su tecnología, y en su ética. ¿Nuestra civilización actual es suficientemente integral para seguir subsistiendo y evolucionando? ¿Que nos falta?
La anatomía vegetal afirma que las semillas de cereal están formadas principalmente por tres partes; el germen que porta la información genética y hace que la planta brote, el grano blanco de almidón que da energía para el desarrollo del pequeño vegetal, y las envolturas o salvados que protegen al grano. Los agricultores aseguran que si separamos estas tres partes, la semilla sera estéril.
Los nutricionistas modernos piensan que al alimentamos solo del grano blanco, como acostumbramos a hacer actualmente en la cultura occidental, estamos perdiendo gran cantidad de las proteínas, las enzimas, la fibra y la vitalidad que aporta la semilla.
Estos tres elementos constitutivos de la semilla son como los tres mosqueteros, donde su frase típica - todos para uno y uno para todos - cobra especial sentido. Podríamos simbolizar que estas tres partes son para la semilla la inteligencia (el germen), la energía (el grano de almidón), y la cohesión (la envoltura).
La filosofía integral tiene como una de sus funciones la de asociar ideas como la anterior con otros aspectos de la existencia humana.
Por ejemplo, podríamos decir que una civilización integral necesita una inteligencia y creatividad que la guie, una energía y tecnología que la alimente, y una cohesión cultural y ética que la estabilice.
En nuestra civilización global actual, tenemos muchos medios y capacidad tecnológica (el grano de almidón). Y poseemos por contra menos personas creativas, sabias y con sentido (el germen), y aún mucho menos de una ética y una cultura cohesionada (la envoltura). ¿Sera cierto eso que dicen que de lo que se come se cría?.
La Civilización Romana se desintegro por fragmentaciones similares a las nuestras. ¿Podremos nosotros recomponer a tiempo nuestra civilización dotandola de sabiduría y unión?
La Secta del Opus Dei y una espiritualidad más autentica
... Y hace más de 10 años me fui ...Hola a todos, esto es lo primero que escribo en esta web. Conozco la iniciativa desde hace un año mas o menos, aunque no he leído mucho. Me gustan los recursos para seguir adelante de la pagina antigua, y los consejos a los que se querían ir.
Mi experiencia en la Obra fue típica, a los 15 años fui por un centro de agregados a jugar los sábados y estudiar, sobre los 16 en el santuario de Torreciudad me comieron la cabeza y me hice de la obra. Si, inventaron mi vocación de agregado, y me lo trague. Me sentí obligado moralmente a responder a la llamada. Recuerdo el asombro que sentí cuando me llevaron al cuarto de baño y me enseñarón la caja con los cilicios y disciplinas. Y cuando me dijerón que no podía ir al cine ...
Durante unos años desarrolle vida de “familia” con el Opus Dei, sin pena ni gloria, con dificultades para hacer apostolado ... pues eso de influir en los demás no era lo mio, y además, como luego he descubierto, mi tipo de personalidad es más bien independiente y tendente a cierto aislamiento. Y en el Opus las cosas iban por otro lado. Empezando la universidad, mi “fidelidad” bajo, y gracias a sentirme muy agusto en la carrera con los compañeros de forestales, me pude hacer la idea de dejarlo. No me fue nada fácil decidirme, y al final un director nuevo me ayudo a tomar la decisión, diciendome que mejor me fuera, en vez de estar “jodiendo” a la Obra.
Los años han pasado, y varias revoluciones han pasado por mi vida. Se que el Opus fue una etapa importante en mi vida, que me permitió aprender algunas cosas, y probar un camino que no llevaba a ninguna parte. Eso me da tablas para saber seleccionar bien las asociaciones y grupos espirituales donde me meto actualmente, se captar cuales valen y cuales tienen componentes sectarios y fundamentalistas.
Voy por partes, tras dejar el Opus, viví unos años de joven normal, viviendo la vida normal, viajando, estudiando fuera, gozando de las fiestas, tratando de ligar, buscando trabajo, ... etc. Me sentía con energía y libertad.
Unos años después, la vida no me sonreía tanto, veía que la vida era difícil, empece a ver debilidades de mi carácter y a sentir angustias sentimentales. Era libre de estructuras sectarias, más no era libre de mi mismo.
La vida da muchas vueltas, y tras la crisis, "santa crisis", empece mi camino de desarrollo personal. Quería mejorar como persona, liberarme de mis esclavitudes, ser feliz, ser autentico ... En algunos aspectos no se diferenciaba mucho a la inquietud en el Opus Dei por ser santo, más ahora era yo el único que decidía como hacerlo, y donde buscar para desarrollarme.
Explore por aquí y por allá, en libros y en cursos, y poco a poco he desarrollado mi propia practica integral para ir transformando mi vida. Es curioso, en muchos aspectos siento que ahora tengo más vida interior que cuando estaba en el Opus. Mi vida interior, personal, libre, para liberarme y transformarme.
Me encanta fluir por la vida aprendiendo de todo, me encanta meditar sintiendo mis sensaciones corporales y dejar que la ecuanimidad natural me vaya limpiando de condicionamientos mentales, me encanta caminar por el Camino de Santiago, charlar con la gente, aceptar todos los caminos vitales posibles, sentir la hermandad de los hombres, sentir el alma grupal de seres libres que viven autónomos y a la vez unidos.
No se si soy muy claro, no es fácil resumir media vida en unas frases. Lo que más quiero resaltar es que en el Opus Dei es difícil tener una autentica vida interior, la estructuración de las normas de piedad, la excesiva mentalización de las oraciones, la ausencia de otros referentes, ... hace que la espiritualidad opusiana sea mínima realmente. Mentalidad devocional, sin mayor profundidad.
Libre de esas ataduras, pude desarrollar otra espiritualidad personal, experimentar en el marco de mi propia conciencia, y buscar el ¿quien soy yo? ...
Y vale la pena, vale la pena aprender a vivir, con todo el cuerpo, con todas las emociones, con toda la mente, con todo el alma y con todo el espíritu. A mi me valió mucho. Gracias Opus Dei por enseñarme el camino equivocado, el camino fundamentalista, el camino poco integral. Siento que aprendo más del error que del acierto, que ahora mi vida es un ensayo continuo de como vivir y buscar. Soy simplemente un buscador/encontrador. Busco y encuentro. Y la vida, la autentica vida es para mi más rica que lo que nos enseña el Opus y la vida occidental típica.
El Opus busca una transcendencia sin tener los pies en la tierra, olvidandose del cuerpo y de la libertad personal.
El mundo occidental busca tener los pies muy en la tierra, aprovechando todos los frutos de la tierra, dominando el mundo, y olvidandose del sentido, de la ética, y del verdadero valor profundo de cada ser humano.
Dos caminos parciales, y como Siddharta (de Hermann Hesse), he probado los dos caminos, y veo que los dos son limitados, pues cada uno se olvida de algo.
Ahora elijo lo integral, lo completo, lo transcendente y lo encarnado, Dios y el Diablo, el cielo y la tierra. Todo unido, mas allá de la dualidad del Opus frente al mundo.
Reflexiones sobre como vivir la vida
Hoy he estado charlando con mi amigo Jose Manuel sobre como vivir la vida. Últimamente filosofamos mucho, o más bien hablamos de como cada uno vamos aprendiendo, y comprendiendo los secretos de la Vida.
Vemos que durante toda nuestra vida nos hemos ido desarrollando, tanto en lo físico, como en lo emocional, mental y espiritual. Que se avanza despacio, mas se avanza siempre. Que ahora la mente nos domina más, que al cuerpo lo tenemos algo marginado. Que queremos hacer dos trabajos de desarrollo personal, el hermanar el cuerpo y la mente por un lado, y transcender después a esta mente-cuerpo para experimentar nuestro verdadero Ser.
Soñamos con vivir centrados en el aspecto más autentico de nuestro Ser, y desde allí gozar de una mente y un cuerpo libres y gozosos.
Vemos que la vida se desarrolla como una espiral. Vamos cambiando hábitos antiguos por otros nuevos, y lo hacemos despacio, errando y aprendiendo de ello evitando la culpa. Hoy puedo vivir más libre y con más autenticidad, y mañana, por lo que sea, sentirme atrapado por las circunstancias. Observo, sonrio y aprendo. Lo se, no es fácil, ... más ¿Cual es nuestro planteamiento erroneo?
Pienso que la actitud con la que me enfrento para vivir la vida es la clave. Si voy buscando cambiar, y no acepto los errores, me perjudico a mi mismo. Si sueño con desarrollarme, sin agobios, probando y relajando hábitos, fallando y observando que es lo que paso, sonriendo ante la adversidad o no, más siempre activo y jugando, ... la cosa es muy diferente.
La religión tradicional nos ha traído la culpa y la obsesión por cambiar. Y eso nos hace daño.
Me encanta ver a los niños de un año aprendiendo a andar y a hablar. No se preocupan de los errores, de las caídas, solo se preocupan de probar una y otra vez, ... como si jugarán, como si dejaran que su naturaleza se desarrollara, como si siguieran un instinto interior a crecer y alcanzar su máximo potencial.
Veo, siento, escucho dentro de mi, que somos como semillas germinadas que pueden seguir creciendo toda la vida hasta ser arboles gigantescos ...
Yo no pienso pararme, pienso actualizar el árbol gigantesco que ya soy dentro de mi semilla.
Una secta y la espiritualidad más autentica
Opus Dei, escribia lo siguiente:
<< ... Y hace más de 10 años me fui.
Hola a todos, esto es lo primero que escribo en esta web. Conozco la iniciativa desde hace un año mas o menos, aunque no he leído mucho. Me gustan los recursos para seguir adelante de la pagina antigua, y los consejos a los que se querían ir.
Mi experiencia en la Obra fue típica, a los 15 años fui por un centro de agregados a jugar los sábados y estudiar, sobre los 16 en el santuario de Torreciudad me comieron la cabeza y me hice de la obra. Si, inventaron mi vocación de agregado, y me lo trague. Me sentí “obligado” a responder a la llamada. Recuerdo el asombro que sentí cuando me llevaron al cuarto de baño y me enseñarón la caja con los cilicios y disciplinas. Y cuando me dijerón que no podía ir al cine ...
Durante unos años desarrolle vida de “familia” con el Opus Dei, sin pena ni gloria, con dificultades para hacer apostolado ... pues eso de influir en los demás no era lo mio, y además, como luego he descubierto, mi tipo de personalidad es más bien independiente y tendente a cierto aislamiento. Y en el Opus las cosas iban por otro lado. Empezando la universidad, mi “fidelidad” bajo, y gracias a sentirme muy agusto en la carrera con los compañeros de forestales, me pude hacer la idea de dejarlo. No me fue nada fácil decidirme, y al final un director nuevo me ayudo a tomar la decisión, diciendome que mejor me fuera, en vez de estar “jodiendo” a la Obra.
Los años han pasado, y varias revoluciones han pasado por mi vida. Se que el Opus fue una etapa importante en mi vida, que me permitió aprender algunas cosas, y probar un camino que no llevaba a ninguna parte. Eso me da tablas para saber seleccionar bien las asociaciones y grupos espirituales donde me meto actualmente, se captar cuales valen y cuales tienen componentes sectarios y fundamentalistas.
Voy por partes, tras dejar el Opus, viví unos años de joven normal, viviendo la vida normal, viajando, estudiando fuera, gozando de las fiestas, tratando de ligar, buscando trabajo, ... etc. Me sentía con energía y libertad.
Unos años después, la vida no me sonreía tanto, veía que la vida era difícil, empece a ver debilidades de mi carácter y a sentir angustias sentimentales. Era libre de estructuras sectarias, más no era libre de mi mismo.
La vida da muchas vueltas, y tras la crisis, santa crisis, empece mi camino de desarrollo personal. Quería mejorar como persona, liberarme de mis esclavitudes, ser feliz, ser autentico ... En algunos aspectos no se diferenciaba mucho a la inquietud en el Opus Dei por ser santo, más ahora era yo el único que decidía como hacerlo, y donde buscar para desarrollarme.
Explore por aquí y por allá, en libros y en cursos, y poco a poco he desarrollado mi propia practica integral para ir transformando mi vida. Es curioso, en muchos aspectos siento que ahora tengo más vida interior que cuando estaba en el Opus. Mi vida interior, personal, libre, para liberarme y transformarme.
Me encanta fluir por la vida aprendiendo de todo, me encanta meditar sintiendo mis sensaciones corporales y dejar que la ecuanimidad natural me vaya limpiando de condicionamientos mentales, me encanta caminar por el Camino de Santiago, charlar con la gente, aceptar todos los caminos vitales posibles, sentir la hermandad de los hombres, sentir el alma grupal de seres libres que viven autónomos y a la vez unidos.
No se si soy muy claro, no es fácil resumir media vida en unas frases. Lo que más quiero resaltar es que en el Opus Dei es difícil tener una autentica vida interior, la estructuración de las normas de piedad, la excesiva mentalización de las oraciones, la ausencia de otros referentes, ... hace que la espiritualidad opusiana sea mínima realmente. Mentalidad devocional, sin mayor profundidad.
Libre de esas ataduras, pude desarrollar otra espiritualidad personal, experimentar en el marco de mi propia conciencia, y buscar el ¿quien soy yo? ...
Y vale la pena, vale la pena aprender a vivir, con todo el cuerpo, con todas las emociones, con toda la mente, con todo el alma y con todo el espíritu. A mi me valió mucho. Gracias Opus Dei por enseñarme el camino equivocado, el camino fundamentalista, el camino poco integral. Siento que aprendo más del error que del acierto, que ahora mi vida es un ensayo continuo de como vivir y buscar. Soy simplemente un buscador/encontrador. Busco y encuentro. Y la vida, la autentica vida es para mi más rica que lo que nos enseña el Opus y la vida occidental típica.
El Opus busca una transcendencia sin tener los pies en la tierra, olvidandose del cuerpo y de la libertad personal.
El mundo occidental busca tener los pies muy en la tierra, aprovechando todos los frutos de la tierra, dominando el mundo, y olvidandose del sentido, de la ética, y del verdadero valor profundo de cada ser humano.
Dos caminos parciales, y como Siddharta (de Hermann Hesse), he probado los dos caminos, y veo que los dos son limitados, pues cada uno se olvida de algo.
Ahora elijo lo integral, lo completo, lo transcendente y lo encarnado, Dios y el Diablo, el cielo y la tierra. Todo unido, mas allá de la dualidad del Opus frente al mundo.
Jodo, que rollete me a salido.
Saludos y hasta otro día. >>